Escribo esto desde el hotel de conferencias más grande de mi ciudad, con vista al lago. Junto a mí, cuatro CEOs varones conversan sobre importaciones, exportaciones, reclaman por restricciones ambientales. Bromean sobre divorcios, pensiones alimenticias, compensar a sus mujeres por tanto viaje.
Pienso en las mesas donde he estado con líderes latinas el último tiempo. La conversación sería totalmente distinta: habría emoción, vulnerabilidad, risas. Se hablaría de placer, de integración, de creencias trascendidas. Y probablemente habría una mujer dando la teta con un bebé en brazos. Mientras recibe pagos.
Esa es la conversación que Wild Goddess Magazine viene a poner sobre la mesa.