Lo que las latinas tenemos que decir sobre negocios
Comunidad
Escribo esto desde el hotel de conferencias más grande de mi ciudad, con vista al lago. Junto a mí, cuatro CEOs varones conversan sobre importaciones, exportaciones, reclaman por restricciones ambientales. Bromean sobre divorcios, pensiones alimenticias, compensar a sus mujeres por tanto viaje.
Pienso en las mesas donde he estado con líderes latinas el último tiempo. La conversación sería totalmente distinta: habría emoción, vulnerabilidad, risas. Se hablaría de placer, de integración, de creencias trascendidas. Y probablemente habría una mujer dando la teta con un bebé en brazos. Mientras recibe pagos.
Esa es la conversación que Wild Goddess Magazine viene a poner sobre la mesa.
He visto a mujeres facturando $30K mensuales abrir los ojos cuando SOMOS UNA INDUSTRIA DE $800 MIL MILLONES digo esto: somos una industria. Somos un mercado en sí mismo.
Durante años nos vendieron la narrativa de que somos mercado emergente. Audiencia secundaria. La versión “en desarrollo” de algo que ya existe en otro idioma, bajo otros códigos. Y lo creímos el tiempo suficiente como para que hiciera daño.
Pero los números cuentan otra historia. En Estados Unidos, 400 negocios propiedad de latinas se lanzan cada día. Las latinas abren negocios seis veces más rápido. Hoy poseemos 4.7 millones de negocios que generan más de $800 mil millones anuales.
Ochocientos. Mil. Millones.
Y no somos una copia adaptada del modelo gringo. Somos algo estructuralmente nuevo, y quienes venimos creando desde esta consciencia y códigos energéticos somos pocas, todavía. Pero es algo enorme. Algo que tiene el potencial de redefinir por completo lo que entendemos como hacer negocios.
Somos una generación creando lo que nunca antes había ocurrido: mujeres facturando múltiples cinco cifras mientras dan la teta. Construyendo negocios de seis cifras trabajando cuatro horas al día. Madres que no pierden una función escolar y lideran equipos internacionales. CEOs que cierran la computadora a las dos de la tarde y duplican facturación año tras año.
Nuestras madres eligieron. Nuestras abuelas eligieron. Carrera o familia. Éxito o presencia. Ambición o maternidad.
Nosotras no vinimos a elegir.
Hay algo que ningún MBA enseña y ninguna consultora de Silicon Valley ha sabido empaquetar: las latinas construimos desde el vínculo antes de construir desde la estrategia.
No porque seamos menos rigurosas. Sino porque entendemos algo que el modelo dominante ignoró durante décadas — que la confianza no es un activo blando. Es infraestructura. Que la colaboración no es generosidad. Es inteligencia colectiva. Que el corazón no es el opuesto de la cabeza. Es su condición.
Y vaya que sabemos usar estrategias Pero quizás, nacimos en un territorio donde la confianza no era un activo blando. Era el capital que nos sostuvo y está en nuestro ADN como la porfía.
Que la colaboración no es generosidad. Es inteligencia colectiva. Que el corazón no es el opuesto de la cabeza. Es su condición. Lo llevamos en el cuerpo desde antes de tener lenguaje para nombrarlo. Nuestras abuelas construyeron redes de supervivencia sin llamarlas networking. Nuestras madres sostuvieron comunidades enteras sin llamarlo liderazgo. Nosotras llegamos a los negocios con ese código ya instalado — y tardamos años en entender que no era una debilidad cultural que había que disimular. Era nuestra ventaja más profunda. Pero ahora hemos venido a activarlas desde el deseo, no la necesidad.
Nuestras culturas siempre sostuvieron vida y muerte en el mismo altar.
Fiesta y luto en la misma semana.
Risa y llanto en la misma conversación. Esa capacidad de sostener contradicción — de no necesitar resolver la tensión para avanzar — es algo que el mercado global todavía no sabe nombrar. Pero lo está necesitando con urgencia.
Por eso construimos distinto.
Aprender a diseñar negocios que funcionan con nuestra energía, no contra ella.
Donde el descanso es estrategia de sostenibilidad. Donde la rentabilidad no depende de cuarenta horas semanales en vivo. Donde el negocio sirve a la vida, no al revés, requiere de sostener los opuestos.
Y creo que tenemos arquitecturas que el mercado aun no conoce ni puede clasificar pero que pueden ser un tesoro único para tantas más.
Y lo hacemos, además, con no menores barreras sistémicas sobre la mesa.
LA MESA QUE FALTABA
Existen revistas para líderes de otros continentes que han creado negocios de alta facturación Conferencias multimillonarias donde CEOs suben al escenario. Masterminds donde líderes reflexionan sobre el futuro de sus industrias mientras se adentran en los recovecos de su propia mentalidad.
En este lado del mundo, también hay mujeres construyendo negocios que hace diez años eran impensables. Creando modelos que integran espiritualidad, estrategia, comunidad y rentabilidad de formas que la industria global aún no comprende del todo.
Pero no existía un espacio donde esas conversaciones se sostuvieran en español.
Y sobre todo, hacía falta hablar de esto, documentar nuestras historias para las generaciones que vienen. No teníamos la mesa neutral donde sentarnos — no como competencia, sino como colegas — a reflexionar sobre qué estamos construyendo y hacia dónde va.
Wild Goddess Magazine nace para crear ese espacio. Para ser el archivo que nuestras hijas necesitarán. La conversación que estábamos esperando. Para celebrarnos, para descubrirnos y narrarnos en tiempo real mientras invitamos a muchas más a sumarse a esta fiesta.
ESTA ES TU INVITACIÓN
Esta revista existe porque las conversaciones más transformadoras no suceden sólo en escenarios masivos. Suceden en cenas íntimas. En conversaciones intencionales. Cuando bajamos la guardia y nos abrimos a nuestra propia verdad. Existe para que dentro de cinco años, cuando una mujer latina de 23 años decida qué hacer con su vida, abra estas páginas y vea que fue posible.
Que es posible ser madre presente y CEO imparable. Vivir un negocio de alta contribución y alta facturación. Integrar espiritualidad profunda y estrategia precisa. Construir desde el corazón sin perder la cabeza. Existe porque estamos listas. Listas para crear nuestros propios modelos. Para ser punto de referencia, no mercado emergente. Para liderar la conversación, no solo participarla.
EL LLAMADO
Es tiempo de contar nuestras historias, de confiar en lo que sabemos. En lo que sentimos. En lo que llevamos en la sangre. Es tiempo de reconocer que lo que traemos— nuestra capacidad de integrar, nuestra pasión, nuestra colaboración como código original, nuestro cuidado por la tierra y los ecosistemas, nuestra comprensión de que cuerpo, corazón y estrategia crecen juntos
Y esa diferencia es exactamente lo que el mundo necesita ahora. El mundo no necesita más mujeres copiando fórmulas que no son suyas. Necesita líderes que creen desde su esencia. Que construyan comunidad en lugar de imperios solistas. Que integren en lugar de compartimentar. Que lideren desde el corazón sin perder la cabeza. Esas líderes somos nosotras. Las que decidimos que era posible facturar mientras damos la teta. Trabajar cuatro horas y vivir el resto. Estar presentes y disponibles mientras contribuimos en este viaje de evolución
Bienvenida a la mesa que faltaba Bienvenida a Wild Goddess Magazine.
Camila Fran
Fundadora y Directora Editorial Wild Goddess Magazine
Sobre la autora
Camila Fran es Mentora de Negocios y Experta en Narrativa y Comunicación de Marcas. Acompaña a líderes de alta consciencia a construir Monopolios de Marca rentables integrando espiritualidad, energética y comunicación estratégica.Hoy también es Directora Editorial y CEO de Wild Goddess Magazine, un ecosistema de experiencias que busca celebrar, visibilizar y conectar empresarias Latinas e hispanoamericanas que están creando negocios desde un nuevo modelo de liderazgo femenino.
↗ Instagram: @camilafran.cl
Carta de la editora